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6.07.2011

EL LIBRO PERDIDO DE ENKI [3/14]


Por Zecharia Sitchin







SINOPSIS DE LA TERCERA TABLILLA

Alalu transmite las noticias a Nibiru, reclama la Realeza | Anu, asombrado, 
plantea el asunto ante el Consejo Real | Enlil, el Hijo Principal de Anu, sugiere 
una verificación in situ | Ea, el Primogénito de Anu y yerno de Alalu, es elegido 
en cambio | Ea equipa con ingenio el Barco Celestial para el Viaje | La Nave 
Espacial, pilotada por Anzu, lleva a Cincuenta Héroes | Superando los peligros, 
los nibiruanos se estremecen ante la visión de la Tierra | Dirigidos por Alalu, 
amerizan y ganan la costa | Eridú, Hogar Lejos del Hogar, se funda en Siete 
Días | Comienza la Extracción de Oro de las Aguas | Aunque la cantidad es 
minúscula, Nibiru exige la entrega | Abgal, un Piloto, elige la Nave Espacial de 
Alalu para el Viaje | Se descubren armas nucleares prohibidas en la Nave Espacial 
 | Ea y Abgal sacan las Armas de Terror y las ocultan | Conexión Tierra-Marte 
-representación hacia el 2500 AC.-




LA TERCERA TABLILLA

¡La suerte de Nibiru está en mis manos; mis condiciones debes escuchar! Ésas fueron las palabras de Alalu, de la oscura Tierra a Nibiru las transmitió El Hablador. Cuando las palabras de Alalu a Anu, el Rey, le fueron comunicadas, Anu se asombró; se asombraron también los Consejeros, los Sabios quedaron sorprendidos. ¿Alalu no está muerto?, se preguntaban entre sí. ¿Es que podía estar vivo en otro mundo?, se decían con incredulidad.

¿No se había ocultado en Nibiru, habiendo ido con el Carro hasta un lugar ignoto? Se convocó a los Comandantes de los Carros, los Sabios reflexionaron sobre las Palabras transmitidas. Las Palabras no llegaron desde Nibiru; se dijeron desde Más Allá del Brazalete Repujado, ésta fue su conclusión, y esto se le reportó al Rey, Anu. Anu quedó aturdido; reflexionó sobre lo sucedido.

Que se le envíen palabras de reconocimiento a Alalu, dijo a los reunidos. En el Lugar de los Carros Celestiales se dio la orden, a Alalu palabras le fueron dichas: Anu, el Rey, te envía sus saludos; se complace en saber que te encuentras bien; no había razón para que te fueras de Nibiru, en el corazón de Anu no hay enemistad; si realmente has encontrado el Oro de la Salvación, ¡Que Nibiru se salve!

Las Palabras de Anu llegaron al Carro de Alalu; Alalu las respondió con rapidez: si vuestro salvador he de ser, para vuestras vidas salvar, convocad a los Príncipes en Asamblea, ¡Declarad Suprema mi Ascendencia! ¡Que los Comandantes me conviertan en su Líder, que se inclinen ante mis órdenes! ¡Que el Consejo me nombre Rey, para sustituir a Anu en el Trono! Cuando las Palabras de Alalu se escucharon en Nibiru, grande fue la consternación. ¿Cómo se podía deponer a Anu?, se preguntaban los Consejeros. 

¿Y si no era cierto lo que contaba Alalu? ¿Y si era una artimaña? ¿Dónde está su asilo? ¿De verdad ha encontrado Oro? Reunieron a los Sabios, pidieron el Consejo de los doctos e instruidos. El más Anciano de ellos habló: ¡Yo fui el Maestro de Alalu!, dijo. Él había escuchado con atención las Enseñanzas del Principio, de la Batalla Celestial había aprendido; del monstruo acuoso Tiamat y de sus venas doradas adquirió Conocimientos; si realmente ha ido Más Allá del Brazalete Repujado, ¡En la Tierra, el Séptimo Planeta, está su asilo!

En la Asamblea, un Príncipe tomó la Palabra; era un hijo de Anu, del vientre de Antu, la esposa de Anu, había surgido. Enlil era su nombre, que quiere decir Señor del Mandato. Palabras de cautela estaba pronunciando: Alalu no puede hablar de condiciones. Las calamidades fueron su obra, y perdió el Trono en Combate singular. Si es cierto que ha encontrado Oro en Tiamat, hacen falta pruebas de ello; ¿Habrá suficiente Oro para proteger nuestra Atmósfera? 

¿Cómo lo traeremos hasta Nibiru a través del Brazalete Repujado? Así habló Enlil, el hijo de Anu; y otras muchas Preguntas formuló también. Muchas pruebas hacían falta, muchas Respuestas se precisaban, coincidieron todos. Se le transmitieron a Alalu las Palabras de la Asamblea, una Respuesta se exigió. Alalu ponderó el mérito de las palabras, y accedió a Transmitir sus Secretos; de su Viaje y sus peligros hizo en verdad Relato.

Del Probador sacó el Cristal de sus entrañas, del Tomador de Muestras sacó su corazón de Cristal; Insertó los Cristales en El Hablador, para transmitir todos los Hallazgos. ¡Ahora que se han entregado las Pruebas, declaradme Rey, inclinaos ante mis órdenes!, exigió severamente. Los Sabios se horrorizaron; ¡Con Armas de Terror, Alalu causaría más estragos en Nibiru, con Armas de Terror un sendero había abierto a través del Brazalete!

En el momento que Nibiru pase en su vuelta por esa Región, ¡Alalu está amasando calamidades! En el Consejo había mucha consternación; alterar la Realeza era, ciertamente, un asunto grave. Anu no sólo era Rey por Ascendencia: ¡Había alcanzado el Trono en justa lid! En la Asamblea de los Príncipes, un hijo de Anu se levantó para hablar. Era Sabio en todas las Materias, entre los Sabios se le reconocía.

De los Secretos de las Aguas era un Maestro; E.A., Aquel Cuyo Hogar Es el Agua, era llamado. De Anu era el Primogénito; con Damkina, la hija de Alalu, estaba casado. Mi padre por Nacimiento es Anu, el Rey, dijo Ea; Alalu, por Matrimonio, es mi padre. Llevar al unísono los Dos Clanes fue la intención de mis desposorios; ¡Dejadme ser el que traiga la Unidad en este conflicto! ¡Dejadme ser el Emisario de Anu ante Alalu, dejadme ser el que dé soporte a los Descubrimientos de Alalu

Dejad que vaya en Viaje a la Tierra en un Carro, trazaré un sendero a través del Brazalete con Agua, no con Fuego. En la Tierra, dejad que obtenga de las Aguas el precioso Oro; a Nibiru se enviará de vuelta. Que Alalu sea Rey en la Tierra, un Veredicto de los Sabios espera: si Nibiru se salva, que haya una Segunda Lucha; ¡Que ésta determine quién gobernará NibiruLos Príncipes, los Consejeros, los Sabios, los Comandantes escucharon las palabras de Ea con admiración; estaban llenas de Sabiduría, pues encontraban solución al conflicto. 

¡Que así sea!, anunció Anu. Que parta Ea, que se ponga a prueba el Oro. ¡Lucharé con Alalu por Segunda Vez, que el Vencedor sea Rey de NibiruSe le transmitieron a Alalu las palabras de la decisión; Éste las ponderó y accedió: ¡Que Ea, mi hijo por Matrimonio, venga a la Tierra! ¡Que se obtenga Oro de las Aguas, que se ponga a prueba para la salvación de Nibiru; que una Segunda Lucha por la Realeza se salde entre Anu y yo! ¡Así sea!, decretó Anu en la Asamblea.

Enlil hizo una objeción; la Palabra del Rey era inalterable. Ea fue al Lugar de los Carros, con Comandantes y Sabios consultó. Contempló los peligros de la Misión, consideró cómo extraer y traer el Oro. Estudió con detenimiento la transmisión de Alalu, y pidió a Alalu más pruebas de los Resultados. Diseñó una Tablilla de Destinos para la Misión. Si el Agua fuera la Fuerza, ¿Dónde se podría repostar? ¿Dónde, en el Carro, se almacenará? 

¿Cómo se convertirá en Fuerza? Toda una vuelta de Nibiru pasó con las reflexiones, un Shar de Nibiru pasó en los preparativos. Se ha preparado el Carro Celestial más grande para la Misión, se ha calculado su Destino de Vuelta, una Tablilla de Destino se ha fijado con firmeza; ¡Cincuenta Héroes harán falta para la Misión, para viajar a la Tierraobtener el Oro! Anu dio su aprobación al Viaje; los Astrónomos eligieron el momento adecuado para comenzarlo. 

En el Lugar de los Carros se congregaron las multitudes, llegaron para despedir a los Héroes y a su Líder. Llevando Cascos de Águila, portando cada uno un Traje de Pez, los Héroes entraron al Carro de Uno en Uno. El último en embarcar fue Ea; de los congregados se despidió. Se arrodilló ante su padre, Anu, para recibir la Bendición del Rey. Mi hijo, el Primogénito: un largo Viaje has emprendido, para ponerte en peligro por todos nosotros; que tu Exito destierre de Nibiru la calamidad; ¡Ve y vuelve con vida! Así hizo Anu para pronunciar una Bendición para su hijo, despidiéndose de él.

La madre de Ea, a la que llamaban Ninul, lo apretó contra su pecho. ¿Por qué, después que me fueras dado como hijo de Anu, él te dotó con un corazón incansable? ¡Ve y vuelve, recorre sin novedad el peligroso camino!, le dijo ella. Con ternura, Ea besó a su esposa, abrazó a Damkina sin palabras. Enlil estrechó los brazos con su hermanastro. ¡Que seas bendito, que tengas Exito!, le dijo. Con el corazón encogido, Ea entró en el Carro, y dio la orden de remontarse.

Viene ahora el Relato del Viaje hasta el Séptimo Planeta, y de cómo se inició la Leyenda del Diospez que vino de las Aguas. Con el corazón encogido, Ea entró en el Carro, y dio la orden de remontarse. El Asiento de Comandante estaba ocupado por Anzu, no por Ea; Anzu, no Ea, era el Comandante del Carro; Aquel Que Conoce los Cielos significaba su Nombre; para esta tarea se le había seleccionado especialmente. Era un Príncipe entre los Príncipes, de simiente real era su Ascendencia. 

El Carro Celestial guió con pericia; lo Elevó poderosamente de Nibiru, hacia el distante Sol lo dirigió. Diez Leguas, Cien Leguas el Carro recorrió, Mil Leguas el Carro viajó. El pequeño Gaga salió a recibirlos, les transmitió a los Héroes la Bienvenida. La azulada Antu, hermosa y encantadora, le mostró el Camino. Anzu se sintió atraído ante su vista. ¡Examinemos sus Aguas!, dijo Anzu. Ea dio la orden de continuar sin detenerse; es un planeta sin retorno, dijo enérgicamente.

Hacia el Celestial An, el Tercero en la Cuenta Planetaria, prosiguió el Carro. A su lado yacía An, su Ejército de Lunas se arremolinaban. Los Rayos de El Probador revelaron la presencia de Agua; se le indicó a Ea si era necesario detenerse, Ea dijo que se continuara el Viaje, hacia Anshar, el mayor de los Príncipes del Cielo, se estaba dirigiendo. Pronto pudieron sentir el insidioso tirón de Anshar, y admiraron con temor sus Anillos de Colores.

Con pericia, Anzu guió el Carro, los demoledores peligros hábilmente evitó. La gigante Kishar, el mayor de los Planetas estables, fue el siguiente en encontrarse. La atracción de su Red era abrumadora; con gran habilidad, Anzu desvió el rumbo del Carro. Con furia, Kishar estuvo lanzando Rayos al Carro Divino, dirigió su Ejército hacia el intruso. Lentamente, Kishar se alejó, para que el Carro se encontrara con el siguiente enemigo: ¡Más Allá del Quinto Planeta, el Brazalete Repujado estaba al acecho! 

Ea ordenó que en su Artefacto se fijara Un-Zumbido, que se preparara el Propulsor de Agua. Hacia el ejército de rocas giratorias se precipitaba el Carro, cada una, como la piedra de una honda, se dirigía ferozmente hacia el Carro. La palabra de Ea fue dada; con la fuerza de un millar de Héroes, se lanzó la Corriente de Agua. Una a una, las rocas volvieron la cara; ¡Estaban dejando un Sendero para el Carro!

Pero, mientras una roca huía, otra atacaba en su lugar; ¡Una multitud Más Allá de toda Cuenta era su Número, un Ejército buscando venganza por la división de Tiamat! Una y otra vez, Ea dio las órdenes para que el Propulsor de Agua mantuviera Un-Zumbido; Una y otra vez, se dirigieron Corrientes de Agua hacia el ejército de rocas; Una y otra vez, las rocas volvieron sus caras, dejando un Sendero para el Carro. Y, después, al fin, el Sendero quedó claro; ¡El Carro podía continuar sin daños!

Los Héroes elevaron un grito de Alegría; y doble fue la Alegría ante la Visión del Sol que ahora se revelaba. En medio del regocijo, Anzu hizo sonar la alarma: para trazar el Sendero, se había consumido demasiada Agua, ¡No había Agua suficiente para alimentar las Piedras Igneas del Carro durante el resto del Viaje! En la Oscura Profundidad, podían ver el Sexto Planeta, estaba reflejando los Rayos del Sol. Hay Agua en Lahmu, estaba diciendo Ea. ¿Puedes hacer descender el Carro sobre él?, le preguntó a Anzu.

Diestramente, Anzu dirigió el Carro hacia Lahmu; al llegar al Dios Celestial, a su alrededor hizo circundar el Carro. La Red del Planeta no es grande, su atracción se puede manejar con facilidad, dijo Anzu. Lahmu merecía ser contemplado, tenía muchos tonos; de blanca nieve era su gorro, de blanca nieve eran sus sandalias. Rojizo en su mitad, ¡En su mitad Lagos y Ríos relucían! Hábilmente, Anzu hizo viajar al Carro más despacio, junto a la orilla de un Lago lo hizo descender suavemente.

Siguiendo las órdenes, los Héroes extendieron Lo-Que-Aspira-Agua, las entrañas del Carro se llenaron con las Aguas del Lago. Mientras el Carro se llenaba de Agua, Ea y Anzu examinaron los alrededores. Con El Probador y El Tomador de Muestras, determinaron todo lo que importa: las Aguas eran buenas para beber, había Aire suficiente. Todo se registró en los Anales del Carro, y se describió la necesidad de desviarse. Reabastecido su vigor, el Carro se remontó, despidiéndose del benévolo Lahmu.

Más Allá, el Séptimo Planeta estaba dando su vuelta; ¡La Tierra y su compañero estaban invitando al Carro! En el Asiento del Comandante, Anzu estaba sin palabras; Ea también estaba callado. Delante de ellos estaba su Destino, que contenía el Oro de la Salvación o la Perdición de Nibiru. ¡El Carro debe frenarse, o perecerá en la gruesa Atmósfera de la Tierra!, declaró Anzu a Ea.

¡Haz círculos para frenar alrededor del Compañero de la Tierra, la Luna!, le sugirió Ea. Circundaron la Luna; yacía postrada y llena de cicatrices, tras la Victoria de Nibiru en la Batalla Celestial. Después de frenar así el Carro, Anzu lo dirigió hacia el Séptimo Planeta. Una vez, dos veces hizo circundar el Carro alrededor del globo de la Tierra, aún más cerca de la Tierra Firme lo hizo descender. 

Había tonos níveos en las Dos Terceras partes del Planeta, de un tono oscuro era su parte media. Podían ver los Océanos, podían ver las Tierras Firmes; estaban buscando la Señal de la baliza de Alalu. Donde un Océano tocaba tierra seca, donde Cuatro Ríos eran tragados por los pantanos, balizaba la Señal de Alalu. ¡El Carro es demasiado pesado y grande para los pantanos!, declaró Anzu. 

¡La Red de Atracción de la Tierra es demasiado poderosa para descender en tierra seca!, anunció Anzu Ea. ¡Ameriza! ¡Ameriza en las Aguas del Océano!, le gritó Ea a Anzu. Anzu dio una vuelta más alrededor del Planeta; con mucho cuidado, hizo descender el Carro hacia el borde del Océano. Llenó de Aire los pulmones del Carro; en las Aguas amerizó, no se hundió en las Profundidades. En El Hablador se escuchó una Voz: ¡Sed bienvenidos a la Tierra!, estaba diciendo Alalu.

Por la Transmisión de sus Palabras, se determinó la dirección de su paradero. Hacia el lugar dirigió Anzu el Carro, flotando como un barco se movía sobre las Aguas. Pronto se estrechó el amplio Océano, apareciendo tierras secas a ambos lados como dos guardianes. En la parte izquierda, se elevaban colinas pardas; en la derecha, las Montañas elevaban sus cabezas hasta el Cielo. Hacia el lugar de Alalu se dirigió el Carro, iba flotando sobre las Aguas como un Barco. 

Por delante, la tierra seca estaba cubierta de Agua, los pantanos sustituían al Océano. Anzu dio órdenes a los Héroes, les ordenó que se pusieran los Trajes de Peces. Entonces, se abrió una portezuela del Carro, y los Héroes descendieron a los Pantanos. Ataron fuertes cuerdas al Carro, con las cuerdas tiraron del Carro. Las palabras transmitidas por Alalu llegaban con más Fuerza. ¡Rápido! ¡Rápido!, estaba diciendo.

Al filo de los pantanos, una Visión había que contemplar: reluciendo bajo los Rayos del Sol, había un Carro de Nibiru; ¡Era el Barco Celestial de Alalu! Los Héroes aceleraron sus pasos, hacia el Carro de Alalu se apresuraron. Impaciente, Ea se puso su Traje de Pez; en su pecho, el corazón golpeaba como un tambor. Saltó al Pantano, con paso apresurado se dirigió hacia la orilla. Altas eran las Aguas del Pantano, el fondo estaba más hondo de lo que esperaba.

Dejó de caminar para nadar, con brazadas audaces avanzó. Mientras se acercaba a la tierra seca, pudo ver verdes praderas. Después, sus pies tocaron suelo firme; se puso de pie y siguió caminando. Delante de él, pudo ver a Alalu, de pie, saludando con las manos vigorosamente. Alcanzando la orilla, Ea salió de las Aguas: ¡Estaba sobre la Oscura Tierra! Alalu llegó corriendo hasta él; abrazó con fuerza a su hijo por Matrimonio. ¡Bienvenido a un planeta diferente!, le dijo Alalu a Ea.

Viene ahora el Relato de cómo se fundó Eridú en la Tierra, de cómo comenzó la Cuenta de los Siete Días. Alalu abrazó a Ea en silencio, con los ojos llenos de lágrimas de alegría. Ea inclinó su cabeza ante él, en señal de respeto ante su padre por Matrimonio. En los Pantanos, los Héroes seguían avanzando; otros más se pusieron los Trajes de Peces, otros más hacia la tierra seca se apresuraban.

¡Mantened a flote el Carro!, ordenó Anzu. ¡Ancladlo en las Aguas, evitad el fango de la orilla! Los Héroes alcanzaron la orilla, ante Alalu se inclinaron. Anzu llegó a la orilla, el último en salir del Carro. Se inclinó ante Alalu; con él estrechó los brazos Alalu en Señal de Bienvenida. A todos los que habían llegado, Alalu dio Palabras de Bienvenida. A todos los que estaban reunidos, Ea dio Palabras de Mandato. ¡Aquí en la Tierra, yo soy el Comandante!, les dijo.

En una Misión a Vida o Muerte hemos llegado; ¡En nuestras manos está la suerte de Nibiru! Miró alrededor, estaba buscando un lugar para acampar. ¡Amontonad tierra, haced montículos allí!, ordenó Ea para levantar un Campamento. A un lugar no lejano estaba señalando, una cabaña de cañas erigió por Morada para Alalu. Luego, dirigió estas palabras a Anzu: Transmite estas Palabras a Nibiru, ¡Al Rey, mi padre Anu, anuncia la feliz llegada!

No tardó en cambiar el tono de los Cielos, del resplandor al rojizo se tornó. Ante sus ojos se reveló una Visión nunca antes vista: ¡El Sol, como una esfera roja, estaba desapareciendo en el Horizonte! ¡El temor se apoderó de los Héroes, temían una Gran CalamidadAlalu, con palabras risueñas, les confortó diciendo: Es una Puesta de Sol, marca el fin de Un Día en la Tierra. Echaos para un breve descanso; una noche en la Tierra es más corta de lo que podáis imaginar. 

Antes de lo que podáis esperar, el Sol hará su aparición; ¡Será de día en la Tierra! Inesperadamente, llegó la Oscuridad, y separó los Cielos de la Tierra. Los Relámpagos rompían la Oscuridad, y a los Truenos les siguieron las Lluvias. Los Vientos soplaron sobre las Aguas, eran Tormentas de un dios extraño. En el Carro, los Héroes se pusieron en cuclillas; en el Carro, los Héroes se acurrucaron. 

Para ellos, no llegó el descanso; estaban muy agitados. Con los corazones acelerados, esperaban el Regreso del Sol. Sonrieron cuando aparecieron sus Rayos, contentos y dándose palmadas en la espalda. Y anocheció y amaneció, fue su Primer Día en la Tierra. Al romper el día, Ea reflexionó sobre la situación; debía pensar sobre cómo separar las Aguas de las Aguas. Nombró a Engur, Señor de las Aguas Dulces, para que proveyera de Aguas potables.

Éste fue a la laguna de la serpiente con Alalu, para valorar sus aguas dulces; ¡La laguna estaba abarrotada de serpientes malignas!, dijo Engur a Ea. Entonces, Ea contempló los pantanos, sopesando la abundancia de aguas de lluvia. A Enbilulu lo puso al cargo de los pantanos, se le indicó que señalara los matorrales de cañizos. A Enkimdu se le puso al cargo de la zanja y del dique, para que elaborara una frontera frente a los pantanos, para que hiciera un lugar donde reunir las aguas que llovían del cielo. 

Así se separaron las Aguas de Debajo de las Aguas de Arriba, se separaron las Aguas de los cenagales de las Aguas dulces. Y anocheció y amaneció, fue el Segundo Día en la Tierra. Cuando el Sol anunció la mañana, los Héroes ya estaban llevando a cabo las tareas asignadas. Ea dirigió sus pasos, junto a Alalu, hacia el lugar de Hierba y Arboles, para examinar todo lo que crece en el Huerto, Hierbas y Frutas según su Especie.

Isimud, su Visir, Ea le hizo unas preguntas: ¿Qué planta es ésta? ¿Qué planta es aquélla?, le preguntaba. Isimud, muy instruido, pudo distinguir los alimentos que crecen bien; arrancó una Fruta para Ea, ¡Es una Planta de Miel!, le decía a Ea: ¡Él mismo comió una Fruta, Ea estaba comiéndose una Fruta! Del alimento que crece, diferenciado por su bondad, Ea puso al cargo al Héroe Gurú.

Así se proveyeron los Héroes de Agua y Alimentos; no se hartaban. Y anocheció y amaneció, fue el Tercer Día en la Tierra. El Cuarto Día cesaron de soplar los Vientos, el Carro ya no se vio perturbado por las olas. ¡Que se traigan Herramientas desde el Carro, que se construyan Moradas en el Campamento!, ordenó Ea. Ea puso a Kulla al cargo del molde y el ladrillo, para que hiciera ladrillos de arcilla; a Mushdammu se le indicó que pusiera los Cimientos, para levantar Moradas habitables.

Todo el día estuvo brillando el Sol, una Gran Luz hubo durante el Día. Al anochecer, Kingu, la Luna de la Tierra, arrojó en su plenitud una Luz pálida sobre la Tierra, una Luz menor para gobernar la Noche, para ser contado entre los Dioses Celestiales. Y anocheció y amaneció, fue el Cuarto Día en la Tierra. El Quinto Día, Ea le ordenó a Ningirsig que hiciera un Barco de Juncos, para tomar la medida de los Pantanos, para valorar la extensión de los cenagales.

Ulmash, El-que-conoce-lo-que-prolifera-en-las-aguas, El-que-tiene-Conocimientos-de-las-aves-de-caza-que-vuelan, a Ulmash llevó Ea por compañero, para que distinguiera Lo Bueno de Lo Malo. De las Especies que pululan en las Aguas, de las Especies que ofrecen sus alas en el Cielo, muchas eran desconocidas para Ulmash; su número era desconcertante. Buenas eran las Carpas, entre Lo Malo iban nadando. 

Ea convocó a Enbilulu, El Señor de los PantanosEa convocó a Enkimdu, a cargo de la zanja y el dique; a ellos les dio Palabras, para hacer una barrera en los Pantanos; para hacer un Recinto con cañas y juncos verdes, y separar allí unos peces de otros, una Trampa para Carpas, que de una red no pudieran escapar, un Lugar de cuya Trampa no pudiera escapar ningún Ave que fuera buena para comer. Así, los Héroes se proveerían de pescado y de caza, separando las Especies buenas.

Y anocheció y amaneció, fue el Quinto Día en la Tierra. El Sexto Día, Ea tuvo en cuenta a las criaturas del Huerto. A Enursag se le asignó la tarea de distinguir Lo-que-se-arrastra-por-el-suelo de Lo-que-camina-sobre-piesEnursag se asombró de sus Especies, de su ferocidad dio cuenta a Ea. Ea convocó a Kulla, a Mushdammu dio órdenes urgentes: ¡Para la noche, las Moradas han de estar terminadas, y rodeadas por una Valla de Protección!

Los Héroes pusieron manos a la obra, sobre los cimientos se pusieron los ladrillos con rapidez. Los tejados se hicieron de caña, y la Valla se levantó con árboles cortados. Anzu trajo del Carro un Rayo-Que-Mata, un Hablador-Que-Transmite-Palabras puso en la Morada de Ea; ¡Al anochecer, el Campamento estaba terminado! Los Héroes se congregaron en su interior por la noche. Ea, Alalu y Anzu consideraron los hechos; ¡Todo lo que se había hecho era en verdad bueno!

Y anocheció y amaneció, el Sexto Día. El Séptimo Día se reunieron los Héroes en el Campamento, Ea les dijo estas palabras: Hemos emprendido un peligroso viaje, hemos recorrido un peligroso camino desde Nibiru hasta el Séptimo Planeta. A la Tierra hemos llegado sin novedad, muchas cosas buenas hemos conseguido, hemos establecido un Campamento. ¡Que este Día sea de descanso; a partir de ahora, el Séptimo Día será siempre de descanso!

¡Que a partir de ahora se le llame a este lugar Eridú, Hogar en la Lejanía será su significado! ¡Que se mantenga una promesa, que Alalu sea declarado comandante de EridúLos Héroes así reunidos, gritaron al unísono los Acuerdos. Palabras de acuerdo pronunció Alalu, después rindió Gran Homenaje a Ea: ¡Que se le dé un Segundo Nombre a Ea, que se le llame Nudimmud, El Hábil ForjadorAl unísono, los Héroes anunciaron el Acuerdo.

Y anocheció y amaneció, el Séptimo Día. Viene ahora el Relato de cómo comenzó la Búsqueda de Oro, y de cómo los planes en Nibiru no proporcionaban la Salvación a Nibiru. Tras establecerse el Campamento de Eridú y después de saciarse los Héroes de alimento, Ea comenzó la tarea de obtener Oro de las Aguas. En el Carro, se levantaron las Piedras de Fuego, y cobró vida el Gran Crujidor; desde el Carro, se extendió Lo-Que-Succiona-Agua, se insertó en las Aguas pantanosas.

Las Aguas se introdujeron en un Recipiente de Cristales, de las Aguas, los Cristales del Recipiente extrajeron todo lo que había de Metal. Después, desde el Recipiente, Lo-Que-Escupe escupió las Aguas a la Laguna de los Peces; así se recogían en el Recipiente los Metales que había en las Aguas. El Artefacto de Ea era ingenioso, ¡En verdad, era un Hábil Forjador! Durante Seis Días de la Tierra se introdujeron Aguas pantanosas, se escupieron Aguas pantanosas; ¡En el recipiente se recogían los Metales!

El Séptimo Día, Ea y Alalu examinaron los Metales; de muchas Clases eran los Metales que había en el Recipiente. Había Hierro, había mucho Cobre; el Oro no era abundante. En el Carro otro Recipiente, el ingenioso Artefacto de Nudimmud, los Metales se separaron según Tipos, se llevaron a la orilla por Clases. Así trabajaron los Héroes durante Seis Días; al Séptimo Día descansaron. Durante Seis Días, los Recipientes de Cristal se llenaron y se vaciaron, el Séptimo Día se hizo cuenta de los Metales.

Había Hierro y había Cobre, y otros Metales también; de Oro, se había acumulado el montón más pequeño. Por la noche, la Luna subía y bajaba; a su vuelta, Ea le puso el nombre de Mes. Al comienzo del Mes, Seis Días se mostraban sus cuernos luminosos, con su media Corona se anunciaba el Séptimo Día; era un Día de Descanso. A mitad de camino, la Luna se distinguía por su Plenitud; después, se detenía para empezar a decrecer. Con el Curso del Sol, iba apareciendo la vuelta de la Luna, iba revelando su rostro con la vuelta de la Tierra. 

Ea estaba fascinado con los Movimientos de la Luna, contemplaba su Atracción como Kingu a Ki: ¿A qué propósito servía esa Atracción? ¿Qué Señal celeste estaba dando? Mes llamó Ea a la vuelta de la Luna, le dio el nombre de Mes a su Vuelta. Por un Mes, por dos meses, se separaron las Aguas en el Carro; el Sol, cada seis meses, daba a la Tierra otra Estación; Invierno y Verano las llamó Ea. Hubo Invierno y hubo Verano; y Ea llamó Año de la Tierra a toda la Vuelta Al finalizar el Año se hizo cuenta del Oro acumulado; no había mucho para enviar a Nibiru.

¡Las Aguas de las ciénagas son insuficientes, que se traslade el Carro a Lo Profundo del Océano!, así dijo Ea. Se soltó el Carro de sus amarras, de vuelta de donde llegó se volvió. Se elevaron con mucho cuidado los Recipientes de Cristal, las Aguas saladas pasaron a través de ellos. Se separaron los Metales por Clases; ¡Entre ellos centelleaba el Oro! Desde el Carro, Ea transmitió a Nibiru palabra de los Acontecimientos; para Anu fue agradable de escuchar.

En su predestinada Vuelta, Nibiru estaba volviendo a la Morada del Sol, en su Vuelta de Shar, Nibiru se estaba aproximando a la Tierra. Ansiosamente, Anu preguntó por el Oro. ¿Hay suficiente para enviarlo a Nibiru?, preguntó. ¡Ay!, no se había recogido suficiente Oro de las Aguas; ¡Que pase otro Shar, que se doble la cantidad!, le aconsejó Ea a Anu. Se siguió obteniendo Oro de las Aguas del Océano; el corazón de Ea se llenaba de aprensión.

Se extrajeron partes del Carro, con ellas se montó una Cámara Celeste. Abgal, el que sabe pilotar, fue asignado al cargo de la Cámara Celeste; Ea se remontaba a diario en el Aire con Abgal en la Cámara Celeste, para descubrir los Secretos de la Tierra. Se construyó un Recinto para la Cámara Celeste, se puso junto al Carro de Alalu: Ea estudiaba a diario los Cristales en el Carro de Alalu, para comprender lo que por sus Rayos se descubría.
¿De dónde viene el Oro?, preguntó a Alalu. ¿Dónde en la Tierra están las venas doradas de TiamatEa se remontó en el Aire con Abgal en la Cámara Celeste, para conocer la Tierra y sus Secretos. Vagaron sobre las grandes Montañas, grandes Ríos vieron en los Valles; Estepas y Bosques se extendían bajo ellos, miles de Leguas recorrieron. Tomaron nota de vastas Tierras separadas por Océanos, con el Rayo-Que-Explora penetraron los suelos.

La impaciencia crecía en Nibiru. ¿Puede ofrecer protección el Oro?, crecía el clamor. ¡Reunid el Oro, cuando se acerque Nibiru tendréis que entregarlo!, ordenó Anu a Ea. ¡Reparad el Carro de Alalu, disponedlo para que vuelva a Nibiru, para que esté dispuesto cuando termine el Shar!, dijo así Anu. Ea obedeció las Palabras de su padre, el Rey; se puso a reflexionar sobre la reparación del Carro de Alalu.

Una noche en la que aterrizaron la Cámara Celeste junto al Carro, entró en éste con Abgal, para llevar a cabo una Acción Secreta en la oscuridad. Las Armas de Terror, las Siete, sacaron del Carro; las llevaron a la Cámara Celeste, dentro de la Cámara Celeste las escondieron. Al amanecer, Ea y Abgal se remontaron en el Cielo con la Cámara Celeste, con dirección a otra tierra.

Allí, en un Lugar Secreto, Ea ocultó las Armas; en una cueva, un lugar desconocido, las almacenó. Después, Ea dio a Anzu Palabras de Mandato, le indicó que reparara el Carro de Alalu, que lo dispusiera para volver a Nibiru, que estuviera listo para cuando terminara el Shar. Anzu, muy experto en los asuntos de los Carros, se puso manos a la obra; hizo que sus propulsores zumbaran de nuevo, tuvo mucha cuenta de sus Tablillas; ¡Pero no tardó en descubrir la ausencia de las Armas de Terror!

Anzu gritó enfurecido; Ea le dio explicación de su ocultación: ¡Es un peligro utilizar estas Armas!, dijo Ea. ¡Jamás deben ser armadas ni en los Cielos ni en las Tierras Firmes! ¡Sin ellas, será peligroso atravesar el Brazalete Repujado!, dijo Anzu. ¡Sin ellas, y sin los Propulsores de Agua, hay peligro de que no resista! 

Alalu, Comandante de Eridú, consideró las palabras de Ea, a las palabras de Anzu prestó atención: ¡Las palabras de Ea quedan atestiguadas por el Consejo de Nibiru!, dijo Alalu; Pero, si no regresa el Carro, ¡Nibiru estará perdido! Abgal, El-Que-Sabe-Pilotar, se adelantó audazmente hacia los Líderes. ¡Yo seré el Piloto, afrontaré los peligros valerosamente!, dijo.

Así se tomó la decisión: ¡Abgal será el Piloto, Anzu se quedará en la Tierra! En Nibiru, los Astrónomos contemplaron los Destinos de los Dioses Celestiales, eligieron el día oportuno. Se llevaron cestadas de Oro al Carro de Alalu; Abgal entró en la parte delantera del Carro, ocupó el Asiento del Comandante. Ea le dio una Tablilla de Destino de su propio Carro; ¡Será para ti Lo-Que-Muestra-El-Camino, con ella encontrarás un Camino abierto!

Abgal levantó las Piedras de Fuego del Carro; su zumbido que cautivaba como la Música. Dio vida al Gran Crujidor del Carro, arrojando un resplandor rojizo. Ea y Alalu, junto con la multitud de Héroes estaban de pie alrededor, le estaban dando la despedida. Después, con un Rugido, el Carro se elevó hacia los Cielos, ¡A los Cielos ascendió! Nibiru se transmitieron palabras del Ascenso; en Nibiru había mucha expectación.





Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: NGC 2818 Nebulosa Planetaria, by Nasa Hubble Space Telescope



GLOSARIO:

Abael: El bíblico Abel, muerto por su hermano Ka-in.
Abgal: Piloto; Primer Comandante del Lugar de Aterrizaje.
Abrazador: Epíteto de Ninurta por su papel en la utilización de armas nucleares.
Abzu: Dominios mineros de Oro de Enki en el sudeste de África.
Abzu Inferior: Punta Sur de África, dominios de Nergal Ereshkigal.
Acad: Las Tierras del Norte anexionadas a Sumer bajo Sargón I.
Acadio: Lengua madre de todas las Lenguas semitas.
Adab: Ciudad postdiluviana de Ninharsag en Sumer.
Adad: Nombre acadio de Ishkur, el hijo menor de Enlil.
Adamu: El primer Trabajador Primitivo logrado con éxito a través de Ingeniería Genética, El Adán.
Adapa: Hijo de Enki con una hembra Terrestre, primer Hombre Civilizado; el bíblico Adán.
Agadé: Primera capital de Nibiru después de la guerra; Capital Unificada de Sumer y Acad.
Agua de Juventud: Se la prometía Ra a sus seguidores en la Otra Vida.
Agua de Vida: Utilizada para revivir a Inanna y traerla de vuelta de entre los muertos.
Alalgar: Piloto; Segundo Comandante de Eridú.
Alalu: El depuesto Rey de Nibiru que escapó a la Tierra y descubrió Oro; murió en Marte; se talló su imagen en la roca que le sirvió de tumba.
Alam: Hijo de Anshargal a través de una concubina.
Amanecer y Crepúsculo: Hembras Terrestres fecundadas por Enki, madres de Adapa y Titi.
Amun: Nombre egipcio para el exiliado dios Ra.
An: Primer Rey de la Unidad en Nibiru; nombre del planeta al que llamamos Urano.
Anak: Estaño.
Anib: Título Real de Ib, un Sucesor del Trono de Nibiru.
Anki: Hijo primogénito de An en Nibiru.
Annu: Ciudad Sagrada en Egipto, la bíblica On, Heliópolis en griego.
Anshar: Quinto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada; el planeta al que llamamos Saturno.
Anshargal: Cuarto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada.
Antu: Esposa de An; esposa de Anu; nombre primitivo del planeta al que llamamos Neptuno.
Anu: Soberano de Nibiru cuando los Anunnaki llegaron a la Tierra; también, el planeta al que llamamos Urano.
Anunitu: Nombre cariñoso para la diosa Inanna.
Anunnaki: Aquellos-Que-del-Cielo-a-la-Tierra-Vinieron.
Anzu: Piloto; Primer Comandante de la Estación de Paso en Marte.
Apsu: Progenitor primordial del Sistema Solar, el Sol.
Aratta: Dominio concedido a Inanna, parte de la Tercera Región.
Arbakad: El bíblico Arpakshad, uno de los hijos de Sem.
Armas del Terror: Armas nucleares, utilizadas al principio en Nibiru y, después, finalmente, en la Tierra.
Arrata: La tierra y las montañas de Ararat.
Asar: Dios egipcio llamado Osiris.
Asta: Diosa egipcia llamada Isis, esposa-hermana de Asar.
Awan: Esposa-hermana de Ka-in.
Aya: Esposa de Utu; el dios llamado Shamash en acadio.
Azura: Esposa de Sati, madre de Enshi, el bíblico Enoch.
Bab-Ili: Pórtico de los DiosesBabilonia, ciudad de Marduk en Mesopotamia.
Bad-Tibira: Ciudad de Ninurta de fundición y refinado de Oro.
Banda: Soberano heroico de Uruk -la bíblica Erek-, padre de Gilgamesh.
Baraka: Esposa de Irid, el bíblico Yéred.
Barca celestial: Término egipcio para la Nave Espacial de un Dios.
Barco del Cielo: Vehículo aéreo de diversos Dioses y Diosas.
Batalla Celestial: Colisión primordial entre Nibiru y Tiamat.
Batanash: Esposa de Lu-Mach -el bíblico Lamek-, madre del Héroe del Diluvio.
Bau: Esposa de Ninurta, una sanadora.
Ben-Ben: Parte superior cónica del Barco Celestial de Ra.
Blancatierra: La Antártida.
Bosque de Cedros: Ubicación del Lugar de Aterrizaje -en la actualidad, Líbano-.
Brazalete Repujado: El Cinturón de Asteroides.
Burannu: El río Éufrates.
Cam: Segundo hijo del Héroe del Diluvio, hermano de Sem y de Jafet.
Cámara de la Creación: Instalaciones de Ingeniería Genética y domesticación en las Montañas de los Cedros.
Camino de Anu: Banda central de la Esfera Celeste que contiene las Constelaciones Zodiacales; en la Tierra, banda central entre el septentrional Camino de Enlil y el meridional Camino de Enki.
Camino de Enki: Esfera celeste por debajo del paralelo 30º Sur.
Camino de Enlil: Esfera celeste por encima del paralelo 30º Norte.
Carros celestiales: Nave Espacial.
Casa de Elaboración: Laboratorio genético en el Bosque de los Cedros para los cereales y el ganado.
Casa de la Vida: Instalaciones biogenéticas de Enki en el Abzu.
Casa de Sanación: Instalaciones médico-biológicas de Ninmah en Shurubak.
Centro de Control de Misiones: En Nibru-ki -Nippur- antes del Diluvio, en el Monte Moriah después del Diluvio.
Creador de Todo: El Dios universal y cósmico.
Cresta Norte: Morada de Enlil en las Montañas de los Cedros.
Cuarta Región: La Península del Sinaí, ubicación del Espacio Puerto postdiluviano.
Cuenta de Años de la Tierra: La cuenta de los años desde la visita de Anu a la Tierra, el calendario de Nippur comenzó en el 3760 AC.
Damkina: Esposa de Enki, renombrada Ninki; hija de Alalu.
Dauru: Esposa del Rey nibiruano Du-Uru.
Destino: Curso predeterminado de acontecimientos.
Diluvio: La Gran Inundación.
Duat: Nombre egipcio de la zona restringida del Espacio Puerto en el Sinaí.
Dudu: Nombre cariñoso del dios Adad -Ishkur-, hijo menor de Enlil, tío de Inanna.
Dumuzi: Hijo menor de Enki, encargado del pastoreo en sus dominios egipcios.
Dunna: Esposa de Malalu, madre de Irid -los bíblicos Mahalalel y Yéred-.
Duttur: Concubina de Enki, madre de Dumuzi.
Du-Uru (Duuru): Séptimo Soberano de Nibiru.
Ea: Aquel-cuyo-hogar-es-el-agua, el Acuario prototipo; primogénito de Anu, hermanastro de Enlil; líder del primer grupo Anunnaki en llegar a la Tierra; Creador de la Humanidad y su salvador en el Diluvio; se le dan los epítetos de Nudimmud, El ForjadorPtah, El Constructor, en Egipto, Enki, El Señor Tierra; padre de Marduk.
Eanna: Templo de Siete Niveles de Anu en Uruk, Anu se lo dio a Inanna como presente.
Edin: Ubicación de los primeros asentamientos de los Anunnaki, el bíblico Edén, en el Sur de Mesopotamia; posteriormente, el área de Sumer.
Edinni: Esposa de Enkime, madre de Matushal -los bíblicos Henoch y Matusalén-.
Ednat: Esposa de Matushal, madre de Lu-Mach, el bíblico Lamek.
Ekur: La alta Estructura en el Centro de Control de Misiones antediluviano; la Gran Pirámide de Gizeh, después del Diluvio.
Emisor: Instrumento utilizado junto con el Pulsador para revivir a Inanna.
Emush: Desierto infestado de serpientes donde intentó esconderse Dumuzi.
Emzara: Esposa de Ziusudra, el bíblico Noé, y madre de sus tres hijos.
Enbilulu: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Endubsar: El Escriba al cual dictó Enki sus Memorias.
Engendrador Primordial: Apsu, el Sol, en la Cosmogonía de la creación.
Engur: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Eninnu: La Morada-Templo de Ninurta en el Recinto Sagrado de Lagash.
Enki: Título-epíteto de Ea tras la división de deberes y poderes entre él y su hermanastro y rival Enlil; padre de Marduk con su esposa Damkina; no pudo tener un hijo con su hermana Ninmah, pero tuvo cinco hijos más con concubinas y también tuvo hijos con mujeres Terrestres.
Enkidu: Compañero de Gilgamesh creado artificialmente.
Enkime: Se le llevó al Cielo y se le concedieron muchos Conocimientos; el bíblico Henoch; padre de Sarpanit, esposa de Marduk.
Enlace Cielo-Tierra: El Centro de Control de Misiones.
Enlil: Hijo de Anu y de su esposa-hermana Antu y, por ello, Hijo Principal, destinado a la sucesión del trono de Nibiru por delante del primogénito Ea; Administrador y Comandante militar, enviado a la Tierra para organizar las operaciones de obtención de Oro a gran escala; padre de Ninurta con su hermanastra Ninmah, y de Nannar e Ishkur con su esposa Ninlil; se opuso a la creación de los Terrestres, intentó la desaparición de la Humanidad mediante el Diluvio; autorizó el uso de armas nucleares contra Marduk.
Enmerkar: Soberano heroico de Urug-ki, Uruk, abuelo de Gilgamesh.
Ennugi: Comandante de los Anunnaki asignado a las minas de Oro en el Abzu.
Enshar: Sexto Soberano dinástico en Nibiru; nombró a los Planetas que abarcaba la órbita de Nibiru.
Enshi: El bíblico Enoch, el primero al que se le enseñaron los Ritos y el Culto.
Enursag: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Enuru: Tercer hijo de An y Antu, y padre del soberano de Nibiru, Anu.
Ereshkigal: Nieta de Enlil, señora del Mundo Inferior -Sur de Africa-; esposa de Nergal; hermana de Inanna.
Eridú: Primer Asentamiento en la Tierra, fundado por Ea; fue su centro permanente y su morada en Sumer.
Erra: Epíteto de Nergal después del holocausto nuclear, significa El-Aniquilador.
Esagil: Templo de Marduk, en Babilonia.
Esencia de vida o vital: El ADN genéticamente codificado.
Estaciones celestiales: Las Doce Casas de las Constelaciones Zodiacales.
Estrella Imperecedera: Nombre egipcio para el planeta del cual había venido Ra.
Etana: Rey de Uruk que fue llevado al cielo pero tuvo miedo de continuar.
Firmamento: El Cinturón de Asteroides, restos de la mitad destruida de Tiamat.
Gaga: La Luna de Anshar, Saturno, que, tras el paso de Nibiru, se convirtió en el planeta Plutón.
Gaida: Hijo menor de Enkime, Henoch en la Biblia).
Galzu: Misterioso emisario divino que transmitía los mensajes en sueños y visiones.
Gente de cabeza negra: El pueblo sumerio.
Geshtinanna: Hermana de Dumuzi que le traicionó.
Gibil: Hijo de Enki, encargado de la Metalurgia, creador de Artefactos Mágicos.
Gigunu: Casa de Placer Nocturno de Inanna.
Gilgamesh: Rey en Uruk; siendo hijo de una diosa, fue en busca de la inmortalidad.
Girsu: Recinto sagrado de Ninurta en Lagash.
Gran Abajo: El continente de la Antártida.
Gran Calamidad: La devastación posterior al holocausto nuclear en 2024 AC.
Gran Profundo: Océano Antártico.
Gran Mar: Mar Mediterráneo; llamado también Mar Superior.
Guru: Teniente de Eaen el Primer Aterrizaje.
Hado: Curso de acontecimientos que está sujeto al libre albedrío y es alterable.
Hapi: Antiguo nombre egipcio del río Nilo.
Hem-Ta: Nombre egipcio del Antiguo Egipto.
Hijo principal: El hijo nacido aun Soberano a través de su hermanastra y, por tanto, heredero legal.
Hombre Civilizado: Homo sapiens-sapiens, del cual Adapa fue el primero.
Horon: El dios egipcio al que ahora se le llama Horus.
Hurum: Montaña donde el Héroe Banda murió y volvió a la vida.
Ib: Tercer rey dinástico de Nibiru, se le dio el Título Real de An-Ib.
Ibru: Nieto de Arbakad, el bíblico Heber, antepasado de Abraham.
Ibru-Um [Ibruum]: Vástago de una Familia Real sacerdotal de Nippur y Ur, el bíblico Abraham.
Igigi: Los Trescientos Anunnaki asignados a la Lanzadera y a la Estación de Paso de Marte; raptaron a mujeres Terrestres para tomarlas como esposas.
Ilabrat: Visir y emisario de Anu; fue por Adapa párale viaje a Nibiru.
Inanna: Hija de Nannar y Ningal, hermana gemela de Utu; fue la prometida de Dumuzi; feroz en la guerra, lujuriosa en las relaciones sexuales; señora de Uruk y de la Tercera Región; conocida como Ishtar en acadio; asociada con el planeta al que llamamos Venus.
Inbu: Fruto traído de Nibiru a la Tierra, origen del elixir de los Anunnaki.
Irid: El bíblico Yéred; padre de Enkime, el bíblico Henoch.
Ishkur: El hijo más joven de Enlil con su esposa Ninlil, el dios acadio Adad.
Ishtar: Nombre acadio de la diosa Inanna.
Ishum: Epíteto dado a Ninurta después del holocausto nuclear, significa El Abrasador.
Isimud: Mayordomo y visir de Enki.
Jarán: Ciudad del Noroeste de Mesopotamia -ahora en Turquía-, que hizo las veces de ciudad gemela de Ur; lugar de estancia de Abraham; lugar desde donde Marduk usurpó la supremacía en la Tierra.
Ka-in: El bíblico Caín, que mató a su hermano Abael -Abel- y fue desterrado.
Kalkal: Guardián de la Residencia de Enlil en el Abzu.
Ki: Suelo firme, el planeta Tierra.
Ki-Engi: Sumer, Tierra de los Nobles Vigilantes, la Primera Región de Civilización.
Kingu: Principal satélite de Tiamat; la Luna de la Tierra después de la Batalla Celestial.
Kishar: Esposa del Quinto Soberano de Nibiru; el planeta al que llamamos Júpiter.
Kishargal: Esposa del Cuarto Soberano de Nibiru.
Kishi: La primera Ciudad de Hombres en Sumer, donde comenzó la Realeza.
Kulla: Teniente de Ea durante la Primera Misión.
Kunin: El bíblico Quenán, hijo de Enshi y Noam.
Laarsa: Una de las ciudades de los Anunnaki; refundada después del Diluvio.
Lagash: Construida al mismo tiempo que Laarsa, ambas servían como Ciudades Baliza; después del Diluvio, refundada como ciudad principal de Ninurta.
Lahama: Esposa de Lahma.
Lahamu: El planeta al que llamamos Venus.
Ley de la Simiente: La norma que daba Prioridad Sucesoria a un hijo de una hermanastra.
Lugal: Literalmente, Gran Hombre; epíteto de un Rey electo.
Lugar de Aterrizaje: Plataforma para Naves Celestes y Naves Espaciales en las Montañas de los Cedros.
Lugar de los Carros: Espacio Puerto.
Lugar de los Carros Celestiales: Espacio Puerto de los Anunnaki.
Lugar Níveo: La Antártida.
Lulu: Híbrido realizado por Ingeniería Genética, el Trabajador Primitivo.
Lu-Mach: Hijo de Matushal y de Ednat, el bíblico Lamek.
Llanura Superior: Región del Norte de Mesopotamia donde vivieron los descendientes de Arpakad.
Magan: Antiguo Egipto.
Malalu: Hijo de Kunin Mualit, el bíblico Mahalalel.
Mar Inferior: Masa de Agua llamada ahora Golfo Pérsico.
Mar Superior: Mar Mediterráneo.
Marduk: Primogénito y heredero legal de Enki Damkina; adorado como Ra en Egipto; envidioso de sus hermanos, insatisfecho con Egipto sólo como sus dominios, reclamó la supremacía de la Tierra y, después de exilios y guerras, la consiguió desde su ciudad de Babilonia.
Matushal: Hijo de Enkime y Edinni, el bíblico Matusalén.
ME: Objetos diminutos codificados con fórmulas sobre todos loas aspectos de la Ciencia y la Civilización.
Meluhha: Antigua Nubia.
Mena: Rey cuyo reinado comenzó la Primera Dinastía de Faraones egipcios.
Mena-Nefer: Primera capital de Egipto, Menphis.
Montaña de los Cedros: Ubicación de la morada de Enlil en el Bosque de Cedros.
Monte de la Salvación: Los picos de Ararat, donde se posó el Arca después del Diluvio.
Monte de Mostrar el Camino: Monte Moriah, lugar del Centro de Control de Misiones postdiluviano.
Monte Mashu: Monte equipado con instrumental en el Espacio Puerto del Sinaí postdiluviano.
Mualit: Esposa de Kunin, madre de Malalu.
Mundo Inferior: Hemisferio Sur, que incluye el sur de África y de la Antártida.
Musardu: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nabu: Hijo de Marduk y de Sarpanit; organizó a los seguidores humanos de Marduk.
Namtar: Hado; Visir de Ereshkigal en sus dominios del Mundo Inferior.
Nannar: Hijo de Enlil Ninlil, el primer líder Anunnaki que nació en la Tierra; dios patrón de Urim -Ur- y Jarán; asociado con la Luna; conocido como Sin en acadio; padre de Utu e Inanna.
Naram-Sin: Nieto de Sargón y sucesor suyo como Rey de Sumer Acad.
Nebat: Esposa-hermana del Dios egipcio Satu, ala que llamamos Neftys.
Nergal: Hijo de Enki, soberano del Abzu Inferior junto con su esposa Ereshkigal; liberó las armas nucleares junto con N
inurta.
Neteru: Palabra egipcia para dioses, que significa Guardianes Vigilantes.
Nibiru: Planeta madre de los Anunnaki; su período orbital, un Shar, equivale a 3.600 años terrestres; se convirtió en el Duodécimo Miembro del Sistema Solar después de la Batalla Celestial.
Nibru-ki: Centro de Control de Misiones original; ciudad de Enlil en Sumer, llamada Nippur en acadio.
Nimug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nimul: Madre de Ea/Enki con Anu; no siendo esposa oficial ni hermanastra, su hijo, aunque primogénito, perdió la sucesión ante Enlil, cuya madre era Antu.
Ninagal: Hijo de Enki, designado por él para conducir el Barco del Héroe del Diluvio.
Ninbara: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ningal: Esposa de Nannar-Sin, madre de Inanna y de Utu.
Ningirsig: Teniente de Ea en el primer aterrizaje.
Ningishzidda: Hijo de Enki, Maestro en Genética y de otras Ciencias; llamado Tehuti -Toth- en el Antiguo Egipto; se fue a las Américas con sus seguidores después de ser depuesto por su hermano Marduk.
Ninguanna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninharsag: Epíteto de Ninmah, después de serle concedida una morada en el Sinaí.
Ninkashi: Mujer Anunnaki encargada de la elaboración de la cerveza.
Ninki: Esposa de Ib, Tercer Rey dinástico en Nibiru.
Ninimma: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninlil: Se casó con Enlil tras perdonarle ella su violación; Madre de Nannar y de Ishkur.
Ninmada: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninmah: Hermanastra de Enki y Enlil, madre de Ninurta con Enlil; Oficial Médico Jefe de los Anunnaki; ayudó a Enki a crear mediante Ingeniería Genética el Trabajador Primitivo; pacificadora entre los clanes rivales y guerreros de los Anunnaki; renombrada Ninharsag.
Ninmug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninshubur: Doncella de Cámara de Inanna.
Ninsun: Madre Anunnaki de Gilgamesh.
Ninurta: Hijo Principal de Enlil, engendrado por Enlil con su hermanastra Ninmah, y su Sucesor Legal; combatió con Anzu, que se apoderó de las Tablillas de los Destinos, y con Marduk; encontró fuentes alternativas de Oro y estableció unas instalaciones espaciales alternativas en América; Dios patrón de Lagash.
Nippur: Nombre acadio de Nibru-ki, donde comenzó el calendario de años terrestres en el 3.760 AC.; lugar de nacimiento de Ibru-Um -Abraham-.
Nisaba: Diosa de la Escritura y las Medidas.
Noam: Esposa-hermana de Enshi, madre de Kunin.
Nudimmud: Un epíteto de Ea, que significa El-Que-Elabora-Cosas; el planeta Neptuno.
Nungal: Piloto.
Nusku: Visir y emisario de Enlil.
Objeto Brillante Celestial: Dispositivo Divino secreto que salvaguardaba el Lugar de la Realeza.
Objeto de la Tierra: Epíteto para la ubicación del Centro de Control de Misiones.
Padre de Todo Principio: El universal Creador de Todo; el Dios cósmico.
Pájaro de la Tormenta: Nave aérea de batalla de Ninurta.
Pájaro Negro: Vehículo aéreo de Ninurta.
Pájaros celestes: Nave aérea de los Anunnaki para volar por los cielos terrestres.
Picos baliza: Las dos Grandes Pirámides de Gizeh; posteriormente, Monte Mashu, en el Sinaí.
Piedra Gug: Cristal emisor de radiaciones, transferido desde la Gran Pirámide hasta el Monte Mashu.
Planta de la Vida: Utilizada por los emisarios robóticos de Enki para revivir a Inanna.
Planta de Ser Joven de Nuevo: Planta secreta del Rejuvenecimiento que encontrara Gilgamesh.
Porciones celestiales: Período de 72 años para el cambio de 1º Zodiacal debido a la Precesión.
Pórtico al cielo: El objetivo de la torre de lanzamiento que construyera Marduk en Babilonia.
Primera Región: La Primera Región de civilización concedida a la Humanidad, Sumer.
Ptah: Nombre de Enki en Egipto; significa El Constructor, conmemora sus Hazañas al elevar la tierra de debajo de las Aguas del Diluvio.
Pulsador: Instrumento utilizado, junto con el Emisor, para revivir a los muertos.
Ra: Nombre egipcio de Marduk, significa el Brillante.
Rama de esencia vital: Cromosoma.
Sarpanit: Una Terrestre, esposa de Marduk, madre de Nabu.
Sati: Tercer hijo de Adapa y Titi, el bíblico Set.
Satu: Hijo de Marduk y Sarpanit, dios egipcio conocido como Set.
Segunda Región: Egipto y Nubia, cuando se les concedió la civilización.
Sem: Hijo mayor Héroe del Diluvio.
Serpiente Alada: Epíteto de Ningishzidda en América.
Serpiente maligna: Epíteto despectivo para Marduk entre sus enemigos.
Shamash: Nombre acadio de Utu.
Shamgaz: Líder de los Igigi e instigador del rapto de mujeres Terrestres.
Shar: Un período orbital de Nibiru alrededor del Sol, equivalente a 3.600 años terrestres.
Sharru-kin: Primer Rey de Sumer Acad unidos, al que llamamos Sargón I.
Sumer: Tierra de los Vigilantes, la Primera Región de civilización postdiluviana.
Shurubak: Centro de Sanación de Ninmah anterior al Diluvio y reestablecido posteriormente.
Simiente de Vida: Semen.
Sin: Nombre acadio de Nannar.
Sippar: La ciudad del Espacio Puerto en Tiempos Antediluvianos comandada por Utu; su centro de culto después del Diluvio.
Sud: Una enfermera; también el nombre epíteto de Ninlil antes de convertirse en esposa de Enlil.
Suzianna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Tablillas de los Destinos: Dispositivos utilizados en el Centro de Control de Misiones para rastrear y controlar las Orbitas y Trayectorias; más tarde, un registro de decisiones inalterables.
Tehuti: Nombre egipcio de Ningishzidda como Thot, el Dios de la Ciencia y el Conocimiento.
Tercera Región: Dominio asignado a Inanna; la Civilización del Valle del Indo.
Tiamat: Planeta Primordial que se partió en la Batalla Celestial, dando lugar al Cinturón de Asteroides y a la Tierra.
Ti-Amat: Esposa de Adamu; primera hembra Terrestre capaz de procrear.
Tiempo Celestial: Tiempo medido por los Cambios Precesionales de las Constelaciones Zodiacales.
Tiempos de Antaño: Periodo que comenzó con el Primer Aterrizaje y terminó con el Diluvio.
Tiempos Previos: El Período de los Acontecimientos en Nibiru antes de las Misiones en la Tierra.
Tierra de los Dos Estrechos: Las tierras que hay a lo largo del río Nilo.
Tierra de Más Allá de los Mares: América; pobladas por los descendientes de Ka-in, supervisadas por Ninurta.
Tierra negra: Dominios africanos del Dios Dumuzi.
Tierra oscura: África.
Tilmun: Tierra de los Proyectiles, la Cuarta Región, en la península del Sinaí.
Tirhu: Sacerdote oracular en Nippur, Ur y Jarán -el bíblico Téraj, padre de Abraham-.
Titi: Esposa del primer Hombre Civilizado, Adapa, madre de Ka-in Abael.
Torbellino: Uno de los Siete Satélites o Lunas de Nibiru.
Torbellinos: Vehículos aéreos de los Anunnaki parecidos a los helicópteros.
Toro del Cielo: Guardián de Enlil del Lugar de Aterrizaje, símbolo de su constelación.
Trabajador Primitivo: El Primer Terrestre, realizado mediante Ingeniería Genética.
Udbar: Padre del escriba Endubsar.
Ulmash: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Unug-ki: Ciudad construida para la visita de Anu, éste se la regaló a Inanna; llamada posteriormente Uruk, la bíblica Erek; Ciudad-Trono de Gilgamesh y de otros semidioses.
Ur: Nombre acadio de Urim; a los soberanos de Sumer y Acad cuando tuvo lugar la calamidad nuclear se les conoce como Reyes de la Tercera Dinastía de Ur; la bíblica Ur de los Caldeos, desde la cual emigró Abraham hasta Jarán.
Urim: Ciudad de Nannar en Sumer y tres veces capital del país -incluso en la época de la Gran Calamidad-; próspero centro de Cultura, Industria y Comercio Internacional.
Ur-Nammu: Primer Rey de la Tercera Dinastía de Ur.
Uruk: Nombre acadio de Unug-ki, la bíblica Erek.
Utu: Shamash en acadio; hermano gemelo de Inanna; comandante del Espacio Puerto de Sippar en Tiempos Antediluvianos y del del Sinaí después del Diluvio; dador de leyes desde su centro de culto en Sippar después del Diluvio; Padrino de Gilgamesh.
Viento Este: Un satélite o luna de Nibiru.
Viento Maligno: La nube nuclear portadora de muerte que recorrió Sumer hacia el este.
Viento Norte: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Oeste: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Sur: Satélite o luna de Nibiru.
Vuelta: Orbita de un Planeta alrededor del Sol.
Zamush: Tierra de piedras preciosas, parte de la Tercera Región de Inanna.
Ziusudra: Héroe del Diluvio, hijo de Enki con una Terrestre -el bíblico Noé-.
Zumul: Sacerdote-Astrónomo en Uruk durante la visita de Anu.

5.13.2011

POST ERNESTO SABATO


Por Juan José Oppizzi


En el estreno de Mayo de 2011, días antes de cumplir cien años, se fue su cuerpo. La lucidez, como suele ocurrir en estos longevos casos, lo había abandonado algún tiempo antes. En muchas notas aparecidas ahora, se dijo que deja un vacío imposible de llenar. Yo no lo creo así. Lo que Ernesto Sabato fue ya es; no hay nada que, en su espacio literario e intelectual, se vacíe. Obra y trayectoria se cumplieron a lo extremadamente largo de su vida. Obra y trayectoria están presentes en el testimonio propio y en el de cuantos lo conocieron o supieron de él. La ausencia de su persona física no altera la presencia definitiva de su persona histórica.

Su obra literaria está hecha principalmente de ensayos sobre diversos temas y de tres novelas. Mi parecer le adjudica dos momentos creativos: el que va desde 1945, cuando publica ese grupo de magníficos trabajos breves reunidos en el título general de “Uno y el universo”, hasta 1965, cuando da a la imprenta El escritor y sus fantasmas, y el que va desde 1974, cuando se conoce la novela Abaddon el exterminador, hasta el cierre de su obra. En el primer período nacieron dos de las novelas, El túnel y Sobre héroes y tumbas. Ambas son la cumbre de su edificio literario; jamás hubo de igualar la profundidad y amenidad con que ahí se exploran zonas oscuras del ser individual y de la Argentina, respectivamente. El túnel es lacónica, de las llamadas “nouvelles” en la jerga clasificadora de los franceses; no se puede ignorar en ella cierta influencia precisamente del escritor galo Albert Camus, en especial de su novela El extranjero, pero tiene un vigoroso sello propio que la vuelve única. 


Sobre héroes y tumbas dibuja lo que otros escritores argentinos han pretendido sin éxito: la epopeya del país. Yuxtapone tiempos y personajes, une historias individuales con la historia nacional, cava en las almas y en los sueños, debate períodos e ideas. Es un libro para lectura recurrente, no un volumen que se agota por la simple conclusión de sus líneas. En el segundo período nació la última de las novelas sabateanas, Abaddon el exterminador, un desalentador refrito de las dos anteriores, construida mediante una técnica minimalista que se llamó “en abismo”: infinidad de trozos pequeños que nunca parecen decir nada completo; de hecho, lo que esa obra quiere decir ya está más que bien expresado en las otras; tiene la patética marca del sobrante. Lo mismo pasa con los ensayos de este segundo período creativo de Sabato: Apologías y rechazos, de 1979, vuelve sobre muchos temas que ya están expuestos, incluso con iguales figuras idiomáticas, en Hombres y Engranajes, Heterodoxia y El escritor y sus fantasmas (y el opúsculo El otro rostro del peronismo, de circulación fugaz), del primer período. Idéntica reiteración se advierte en las melancólicas disquisiciones Antes del final y La resistencia, los dos últimos partos librescos de Sabato, con el agravante de que en ellas aflora cierta decadencia de estilo y un tono plañidero que le quitan el encanto de los primeros trabajos.

Sus obras de ficción tienen una atmósfera oscura. El Juan Pablo Castel, de El túnel es un neurótico crispado; el Fernando Vidal Olmos de Sobre héroes y tumbas, un perverso. No han faltado quienes vieran en ambos personajes sendos alter egos del autor, lo cual no sería absurdo, considerando que muchísimos personajes de todos los autores suelen ser alter egos más o menos disimulados. La cuestión aquí es que Juan Pablo Castel y Fernando Vidal Olmos concentran una índole alter egoística peligrosa: ¡No sería fácil estar cerca de alguien que tuviera un gran pedazo íntimo de esos dos monstruos! Tanto en los ensayos como en las novelas (y no olvidemos sus declaraciones periodísticas), Sabato supo intercalar una muletilla cruel: “¿quién no ha...?”, fórmula sinuosa para involucrar a todos los demás humanos en las fallas propias. “¿Quién no ha errado?”; “¿Quién no ha dicho tonterías?”. Lo difícil es aceptar con la misma tolerancia: “¿Quién no ha sido Juan Pablo Castel y Fernando Vidal Olmos?”. También hay una constante ominosa en las protagonistas femeninas de aquellas dos historias: María Iribarne es acosada y muerta por Juan Pablo Castel; Alejandra es sometida sexualmente por Fernando Vidal Olmos, su padre, hasta que ella lo asesina e incendia la casa, en donde también muere.

La obra ensayística de Sabato, construída en un estilo erudito, áspero, seco, se ocupa especialmente de tres cosas: explicar por qué él abandonó el Partido Comunista, la física y por qué la tecnología es culpable de la “deshumanización de la humanidad”. Excepto en Uno y el universo, que guarda un equilibrio tal vez nunca hallado luego, en el resto hay un visible propósito de mostrar aquellas decisiones y aquella conclusión como el vuelco hacia un humanismo idealista. Pero la fluidez sintáctica no basta para darles una coherencia global, porque caen en el mismo error de Dostoievsky y de Kierkegaard (dioses tutelares de Sabato): mediante razonamientos lógicos condenan a la razón y a la lógica. Al igual que a aquellos dos escritores del siglo XIX, a Sabato lo protege su innegable talento literario; entonces sus ataques al Renacimiento en nombre del Medioevo, sus reivindicaciones de San Agustín y de Pascal frente a Oscar Wilde y Gabriele D’Annunzio, su afirmación de que el advenimiento de la ciencia positiva en el siglo XII es una “Actitud arrogante que termina con la hegemonía teológica, libera a la filosofía y enfrenta a la ciencia con el libro sagrado” (Del naturalismo a la máquina, introducción de Hombres y engranajes), su empequeñecimiento sofístico de Marx, entre otras muestras de una deriva intelectual hacia el conservadorismo filosófico, pasan por saludables rebeldías contra la sociedad moderna.

La “deshumanización de la humanidad” no es más que un postulado sabateano escurridizo. Uno puede fácilmente preguntarse cuándo fue “humana” la humanidad. Eso, si se toma el termino “humano” como adjetivo que define el respeto, la tolerancia y cuantas virtudes lo hacen calificativo, es decir como parece tomarlo Sabato. De lo contrario, también es sencillo advertir que todo lo humano es propio de la humanidad, aún aquello que consideremos contrario a su razón de ser. Por ejemplo, sería ridículo endilgarle a un perro una eventual desperrización, o a un árbol su inarbolidad. Pero Sabato parte de una idea que se trasluce ya al leer su postulado: si la humanidad está deshumanizada, quiere decir que en algún momento de la historia no lo estuvo. Entonces el problema se le presenta al definir cuál fue ese momento. Él lo sitúa en el lapso anterior al desarrollo de la ciencia. Ahí su fundamento cruje: cualquier estudio serio de los períodos históricos anteriores al desarrollo científico revela que la humanidad estaba oprimida por un espantoso conjunto de supersticiones, mitos y tabúes que se realimentaban y que jamás admitían divergencias. Una casta feudal y otra sacerdotal eran la garantía de continuidad de esa vasta noche. Miles de hombres y de mujeres fueron quemados por defender lo que le permitió siglos después a Sabato el desarrollo sus densas teorías (el pensamiento libre, la crítica, el debate, los métodos intelectuales, la complejidad del lenguaje, el haber vivido casi cien años en virtud también de los cuidados que brinda la medicina). Por otra parte, responsabilizar a la ciencia por la maldad humana es lo mismo que responsabilizar a un piano por las barbaridades interpretativas de un pianista: el criminal destruye tanto con un hacha de piedra como con un misil atómico; lo único que varía es el poder destructivo, no su índole moral o ética. Sin embargo, el autor de Sobre héroes y tumbas ha porfiado a lo largo de más medio siglo que la abstracción intelectual es la responsable de que el mundo haya ido virando hacia una frialdad desprovista de poesía y de sentimientos. No menos brío ha puesto en destacar los yerros de la ciencia y en agrandar hasta lo esperpéntico algunas ridiculeces de los científicos, como si eso descalificara absolutamente a la razón científica (¡Las muchas tonterías y vanidades de los artistas deberían desautorizar, entonces, al arte en su totalidad!).

La trayectoria de Sabato en la vida social argentina asimismo revela un alto componente ambiguo. Atribuirle una línea recta, nítida e incuestionable es tan erróneo como negarle sus virtudes. En especial desde la década de 1950, sus opiniones poblaron los medios de comunicación y pesaron en la generalidad. Un carácter áspero, una altanería innecesaria, lo hicieron difícil al trato, aunque sus análisis, referencias históricas e intervenciones siempre tuvieron el sello de la reflexión cuidadosa. Como a todos los hombres célebres, lo rodearon los mitos. Algunos de ellos lo beneficiaron: el Sabato desinteresado por las repercusiones de sus palabras; el Sabato generoso con todos sus colegas; el Sabato humorista; el Sabato vencido por los dolores del mundo; el Sabato humilde. Pero los mitos suelen arraigar en el espacio que hay entre el hombre público y el íntimo. La anchura de ese espacio nos informa cuánto de sincero hay en alguien. 

El autor de Sobre héroes y tumbas asumió el papel de humanista combativo; por lo tanto, le caben las generales de su propia ley; no es canallesco aplicarle la misma exigencia que él aplicó sobre las figuras, las conductas y las ideas viviseccionadas en sus obras. Sus dos más grandes apariciones en la escena nacional –al menos, las que repercutieron en la historia argentina reciente– se relacionan, y quizá no tienen un signo tan opuesto como parecen. Una fue la comida, allá en 1976, con el recién estrenado dictador Videla, en compañía de Borges y del cura Castellani. Mucho se dijo sobre ese acontecimiento, y el mismo Sabato peleó durante años por agregarle lo que nunca sabremos si fue o no cierto: reclamos al asesino por las atrocidades que se cometían. Las declaraciones que efectuó a la prensa al día siguiente dejan traslucir muy poco de lo que, según él, había sido un enérgico planteo; más bien se va por las ramas inocuas de algunas advertencias contra la “caza de brujas” y por algunas generalidades en donde la crítica frontal brilla por su ausencia. Aumenta las dudas cuando manifiesta su “sorpresa” ante la “amplitud democrática” exhibida por el letal anfitrión. 

En estos días post mortem del escritor, se argumentó que él en ese momento no sabía cuál era la catadura de quienes habían ocupado militarmente el país; y ése es un argumento muy flojo, habida cuenta del largo año que los uniformados ya ejercían poder y matanza por arriba de la figurita –poco– decorativa de María Estela Martínez, y del nivel informativo del propio Sabato. Además, la invitación de Videla formaba parte de una campaña para atraer a diferentes sectores de la sociedad –asociaciones civiles, culturales, profesionales, etc–, presentándoles un paquete doctrinario adecuado al sentir de la pequeña y de la gran burguesía. En un lamentable arranque de furia defensiva epistolar, Sabato diría años más tarde que la dictadura del Proceso asumió “con el consenso del país”; eso, además de ponerlo en un lugar dialécticamente incómodo, reflejó la predisposición fascista de grandes sectores nacionales, confirmando el dicho de Bertold Brecht sobre los burgueses asustados. 

La otra aparición sabateana en la gran escena argentina fue a través de la CONADEP. El informe Nunca más lo muestra en la cumbre de su actividad cívica. La expresión lóbrega de Sabato en el acto de entrega de las carpetas al Presidente Raúl Alfonsín era la correspondiente al asunto que concretaba en testimonios y cifras el horror de una época. La introducción al listado de personas borradas por la dictadura concretó a su vez una teoría muy famosa: la de los dos demonios. La vacilante democracia de 1983 rengueaba, no tanto por las aún fuertes garras de los militares al acecho como por la conciencia pringosa de tantísimos hombres y mujeres reubicados (¿O reciclados?) en el nuevo período constitucional. La teoría de los dos demonios tenía las propiedades de un agua óptima para lavar legiones de manos y de premio consuelo para varios cientos de botas nerviosas. Leía la historia reciente del país como un enfrentamiento entre dos diabólicas facciones; mejor dicho: como la irrupción de un demonio izquierdo frente al cual accionó desmesuradamente un demonio derecho. Le cupo a Sabato, con la pericia literaria obvia, darle forma convincente a dicha teoría. El problema de ella es que acepta implícitamente la tesis del Proceso en cuanto a que la represión fue una guerra, y, además, el orden de presentación de los demonios –el izquierdo antes que el derecho– induce a disminuir la culpabilidad del segundo, ya que se entiende que su entrada fue consecuencia de la del otro. 

Tal vez al autor de Sobre héroes y tumbas le costaba admitir que Estados Unidos había organizado, bajo la dirección del judío-nazi Henry Kissinger, un plan de exterminio de cualquier semilla revolucionaria en América Latina, y que el demonio derecho hacía varias décadas que trapisondeaba por estas regiones. En no pocos escritos, Sabato alude a la caída de Richard Nixon, tras el caso Watergate, como un ejemplo de cómo “el hombre más poderoso de la tierra podía ser destituido por la simple denuncia de dos ignotos periodistas”. A él le parecía un signo de democracia, de libertad, de dinámica superior. La interpretación sabateana del caso Watergate merece el título de cándida, sólo si pasamos por alto que su mente privilegiada no podía ignorar el panorama completo. Richard Nixon cayó en medio de las batallas de enormes centros de poder; la denuncia de los dos ignotos periodistas fue apenas la mecha que activó un cañonazo ya preparado. ¿Debemos suponer que el aporte de Sabato a la teoría de los dos demonios tuvo la misma especie de candidez?

Lo que en definitiva sedimenta, en un escritor del volumen de Ernesto Sabato, es su obra artística. El paso del tiempo irá dejando sólo eso. Él quedará en el gran friso de la literatura de habla castellana, y los lectores del futuro ponderarán de sus escritos aquello que tiene valores menos circunstanciales, aquello que se asoma a la eternidad.



5.06.2011

LOS PELIGROS DE LA FE

Por Roberto Daniel León



A muchos años ya de mi casi involuntaria incursión en el mundo de la fe y las religiones, considero tiempo apropiado el presente para expresar mi pensamiento acerca de los peligros de la sinrazón. Por alguna razón- no sin importancia- Fe es el símbolo del hierro (Ferrum). Metal bruto, si los hay. No deseo continuar, sin antes decir que creo en el derecho de las personas de, por ejemplo, profesar la fe que le venga en gana. No obstante, también creo en la libertad. La que provee la razón, el conocimiento, el saber. Y creo en los límites de los derechos; frontera que se establece donde comienza el derecho del otro. Creo entonces, que tengo derecho a denunciar aquello que atente contra la razón y el conocimiento y por tanto contra la libertad; valor y condición que considero de excelencia en el hombre.

La fe es enemiga de la razón y el conocimiento. La fe es instrumento para la sumisión y la esclavitud. La fe detiene la búsqueda. Inmoviliza. Entorpece. La fe es pensamiento mágico. Y el pensamiento mágico pone afuera el hacer y la responsabilidad del individuo. Lo que se ha dado en llamar necesidad de creer en algo, es a mi criterio comodidad de despojarse de la responsabilidad de hacerse cargo. Las religiones en general, estimulan esta actitud autodestructiva en la sociedad. En lugar de decir hágase cargo, pague, remedie, restituya; dicen yo te absuelvo, en un alarde de irresponsabilidad que apesta. Un toque de confesión y vuelta a lo mismo. Sin enterarse o quizá sin importarles ni al absolvedor ni al absuelto, las graves consecuencias sociales de tamaña actitud.

Una cadena de engaños hace posible la consecución de enredos y entorpecimientos en el desarrollo del individuo. A esta altura no poca gente se pregunta cuántos cristianos habría si no existiera el infierno. Es que este cuco vino a reemplazar en las deliberadamente entenebrecidas mentes de la sociedad, el antiguo temor que supieron infligir por medio del hierro candente o cortante.

Es que, como se dice vulgarmente, el “circo” está bien armado. Si al creyente la cosa le sale bien, pues entonces es obra del “dios” a quien le haya rezado (cualquiera sea su nombre), el cual “demuestra” de esa manera su capacidad de “hacer milagros”; ergo su “existencia”, a la vez que “premia” la fe del desprevenido creyente. Si la cosa le sale mal, en cambio, los “intérpretes de la fe” le explicarán que como ese dios es soberano -o más o menos poderoso- no siempre responderá a sus deseos porque sabe realmente que es lo que más le conviene (al creyente). “Ah...! Qué vivo...!” diría con fina lógica cualquier niño aún no contaminado. Es que así siempre cierra. Bastante forzado, claro está. Porque si ese dios va a hacer de todos modos lo que le parece, que sentido tiene rezarle y confiar en él? Ah... casi lo olvido: el peligro de ir al infierno. Cierto es que la fe incorpora la “virtud” de la resignación. Millones de “resignados – sometidos – conformistas – esclavizados” contribuyen a sostener las cosas tal y como están, impidiendo cualquier cambio que mejore las condiciones de vida en el mundo.

Sin dudas los líderes religiosos (tanto como los líderes políticos) usufructúan en su propio beneficio una tendencia muy humana de estos días, como es la de “zafar” y poner el esfuerzo y la responsabilidad en otros. “¡Ganamos!” dicen los hinchas de fútbol, cuando en realidad ellos no jugaron. “San Cayetano me va a conseguir trabajo” dicen muchos, después de haber votado al que les destruyó las fuentes de trabajo (individuo generalmente perverso, al que seguirán votando sin enterarse jamás que San Cayetano no tiene nada que ver, especialmente desde que falleció). Y los intérpretes de la fe, falaces ellos, continúan alentando cínicamente el sometimiento de las gentes al pensamiento mágico que los esclaviza y entorpece. Y anatemizando toda voz que pretenda llamar a la cordura. Y haciéndose cómplices del poder político y económico con el que comparten y se sostienen en sus estructuras. 




4.23.2011

¡AY, MIRTHA!, ¿LO DIGO O NO LO DIGO?

Por Juan José Oppizzi
Sus Artículos en ADN CreadoreS


La actriz Mirtha Legrand o, con más propiedad, María Rosa Martínez Suárez, debe su trascendencia a un factor que tal vez nunca imaginó: un programa de televisión. Desde antes de 1970, Almorzando con Mirtha Legrand es una audición que pervive, con altos y bajos y con reiteradas –y jamás concretadas– amenazas de acabar. Ha visto las pantallas en blanco y negro, las de color y los actualísimos plasmas. Ha mostrado el rostro fresco de la diva, las primeras arrugas y las súbitas vueltas a la tersura con auxilio de finos bisturíes. Y la exhibe hoy con su (hay que reconocer) gallarda estampa de anciana elegante. De no haber existido esa ametralladora de inmediateces que es el televisor, de no haber vivido justo en la época del surgimiento de los canales de aire, tal vez Mirtha Legrand no hubiera pasado de ser una referencia en libros de historia del cine, y estaría apoltronada en algún lujoso piso del centro de Buenos Aires, masticando un larguísimo olvido. Pero, no; quisieron los hados (como dirían los antiguos para explicar lo inexplicable) que “Chiqui” fuera lo que es.

El debut de María Rosa se produjo en algunas películas compartidas con su hermana gemela, María Aurelia, conocida como Silvia Legrand. La novedad de contar con un par de chicas lindas, tan extremadamente parecidas, tapó gran parte de la mediocridad de muchos filmes y logró encubrir las escasas dotes de ambas para la actuación. (De paso, digamos que la fecha de estreno de la célebre Los martes orquídeas sirve para establecer un dato caro a los fisgoneos femeninos y ferozmente guardado por la melliza habladora: su edad). Mirtha fue siempre la delgadita, por eso lo de “Chiqui” en oposición a su más robusta hermana, “Goldi”. Hacia fines de los años 70’, María Aurelia grabó algunos cortos publicitarios y luego se retiró de los estudios, rayos de luz y lentes, para no volver a mostrarse, salvo en contadísimas ocasiones. María Rosa, en cambio, inició un recorrido tenaz ante las cámaras, que la puso en una actualidad sin fin.

El tono de los almuerzos es el de una mesa de la alta burguesía, con el debido toque versallesco y una informalidad muy bien fingida. Mirtha, ayudada por una curiosa voz bitonal que con los años ha virado a extremos de contralto y soprano aguda respectivamente, hace las veces de señora de la casa. El curso del tiempo volvió notorias ciertas brusquedades en el trato con los colaboradores, subsanadas con abrazos ante cámaras y explicaciones (como las que daba en torno de la mujer que sirvió la mesa durante muchísimos programas y que identificaba como “Luisita, hija de una prima”) para demostrar que el amor por ellos (y el de ellos por ella) era superior a cualquier desborde de carácter. La evolución de los medios para grabar puso más tarde en claro –por tomas de sonido subrepticias– que, entre bambalinas, la señora es una guaranga que insulta a todos quienes tienen la desgracia de caer bajo sus descalificaciones, y que la simpatía de la mayor parte de sus próximos se limita a un aguante por necesidad de empleo. Quizá el título del ciclo de audiciones debió cambiar y llamarse “Almorzando con los monólogos de Mirtha Legrand”, en vista de las mínimas oportunidades de sus invitados por decir algo en más de cinco palabras. “Chiqui” pregunta y responde, acota y especula, afirma y niega. No hay segundo en donde se produzca algún silencio benéfico, ni lapso en donde sus dos registros vocales dejen de funcionar a pleno. 

El mayor mérito de semejante verborragia es implantar la creencia en la vastísima formación de la actriz. Y (nobleza obliga) es preciso convenir en que lo ha logrado en amplias franjas de la audiencia; la cantidad de palabras encubre la vaciedad del contenido. Lo que es más difícil de entender es cómo esa misma audiencia tolera los virajes temáticos de la estrella; por ejemplo estar ante un hombre fundamental de la medicina, que intenta hacer claros y simples algunos temas medulares, e interrumpirlo para destacar el lustre de sus zapatos o los colores de la corbata. Los barquinazos que le ha traído esa incontinencia de cacatúa son equivalentes a los aportados por su básica ignorancia de los temas que se tocan en la mesa. No le bastan las precauciones de los libretistas ni los apuntes en letra gigantesca (a fin de ahorrarse el uso de anteojos, por quién sabe qué negación absurda); las acotaciones inoportunas van de la mano con las erratas históricas, artísticas o conceptuales; la lista de situaciones ridículas podría conformar una enciclopedia, junto al recuerdo de las veces en que muchos de sus invitados le propinaron buenos cachetazos verbales o la dejaron hablando sola.

Tantos años de difusión del programa permiten establecer algunos cambios en lo que es el manejo que hace su conductora. Siempre con base en la superficialidad, Mirtha atravesó períodos diversos en los acontecimientos del país. No hay indicios de que hechos tan extremos como las persecuciones, las listas negras, los campos de concentración o los asesinatos masivos quedaran reflejados en alguna palabra suya o en algún gesto solidario hacia las víctimas. No. “Chiqui” sólo recuerda el lapso en donde, bajo el gobierno de María Estela Martínez, su programa fue levantado. Resulta irónico que haya sido bajo el mando de una mujer con características neuronales parecidas a las de Mirtha que ésta sufriera tal episodio. Sin embargo, en los últimos años la glamorosa matrona ha pasado a tomar posición política; sus manifestaciones la acercan a la zona ideológica en donde seguramente estuvo desde el vamos: la derecha. Ya no matiza las gimnasias bucales sólo con las archisabidas muletillas bobas; ahora también lanza dardos venenosos en dirección al “zurdaje” (como supo denominarlo hace unos años). 

La pertenencia del medio en donde actúa a una corporación periodística dominante, la incluye en el equipo de primera línea a la hora de cerrar filas en torno a los objetivos estratégicos de la empresa. Un gordo porcentaje de sus invitados forma parte de la constelación de personeros que, con mayor o menor jerarquía, se mueve en aquel rumbo. Aun con estos antecedentes, no deja de ser insólito oírla decir que “tiene miedo” de las condiciones de la sociedad argentina actual, como si reinaran amenazas para su integridad física o para su libre expresión (¡pocas veces se la ha escuchado decir tantas barbaridades con tanta libertad!).

Por desgracia, para un gran número de público, Mirtha Legrand es una referente crucial en la lectura de la realidad.






EL SÍNDROME DE MICHAEL JACKSON


Por Roberto Daniel León



Si uno es negro (que como ya sabemos a estas alturas, no tiene nada de malo), pero quiere parecer blanco (que como también sabemos, no es ninguna virtud), lo mas probable es que se vea gris, es decir, ni chicha ni limonada; excepto claro una gran confusión de pigmentos y un cierto desagradable malestar.

Carmen de Areco es un pueblo y eso está bueno. Tiene sus ventajas comparativas muy interesantes. Sin embargo, hay un cierto cholulaje que pretende sea una ciudad (que no es ninguna virtud en sí misma) y, al faltar casi todo lo necesario para que lo sea, hacen de todo para que parezca ser. Obviamente todo lo que parece pero no es, aporta una desagradable frustración, además de molestar lisa y llanamente. El empecinamiento de esta posición hace que, por ejemplo, se instalen semáforos en la vía pública y que tal cosa se haga primero –sospechosamente- en el lugar “paquete” del pueblo, o sea la Avenida Mitre, que si bien no hacen falta en ningún lado, ahí menos que menos excepto –insisto- para aparentar. Claro que para llegar ahí e intentar justificar el hecho, primero es menester inventar un problema: ¡El problema de tránsito!

Cualquiera que haya viajado aunque más no sea a Buenos Aires, sabe lo que es realmente un problema de tránsito y cualquiera que no haya sucumbido a la hipnosis, después de estar detenido –solo- frente a una luz roja mientras por la otra calle no circula nadie, puede comprobar que no hay tal problema; y cualquiera que tenga un poco de memoria, sabe que esas esquinas no están manchadas de sangre. No obstante, este “problema” ficticio sirve también para justificar –con dudoso éxito- la existencia de la Dirección de Tránsito; una dirección que reclama a los conductores una eficiencia que ella misma no posee, porque a la fecha ha sido incapaz de construir, por lo menos, una estadística de accidentología en la vía pública con un análisis fehaciente de sus causas, así como es incapaz también para evaluar la calidad y habilidad de los aspirantes a licencia para conducir (mientras pagues dale que va), con lo cual su ineficiencia sube un peldaño y se convierte en cómplice al contribuir (con ese criterio) a sumar accidentes. 

Esto es así, en parte, por el carácter mesiánico de quien dirige el área que, sin haber realizado ni registrado un profundo estudio de las causalidades contemplando todos los aspectos del contexto, la emprende como obsesión personal contra un sector particular de la sociedad que parece haberle hecho mucho daño cuando era niño. En la calle y con pose napoleónica, emprende una cacería literal contra todo motociclista en movimiento, desechando cualquier posibilidad de prevención y recurriendo como única opción a la represión, es decir, actuando solamente sobre hechos consumados y para colmo con criterio sumamente torpe e injusto. La inmensa cantidad de leyes dejadas de lado en pos de solo una (y de las mas discutibles), indica claramente que se trata de una persecución clara y sin atenuantes, no exenta de condena para cualquier magistrado que de verdad quiera ser justo. Y hablando de niños, esta historia se parece mucho –de nuevo sospechosamente- a la época en que nos inventábamos un enemigo imaginario y jugábamos a los héroes y los villanos. Los héroes, para ser reconocidos como tales, deben estar en inferioridad de condiciones (numérica o de poder) y los villanos tienen que ser muchos. 

Por alguna razón que no alcanzo a comprender del todo, esto me recuerda mucho a los hombres de azul y a mí mismo en el papel de villano, aunque tengo el consuelo de, por una vez, pertenecer a la mayoría; teniendo en cuenta no obstante que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Es imprescindible no haberse enterado de nada para sacralizar las leyes y convertirse en legalista acérrimo, porque cualquiera que haya llegado a la adultez sabe que las mismas no son sagradas, que no siempre son justas, que muchas veces responden a intereses particulares de un sector, que pueden ser compradas, que pueden ser discutidas, modificadas, anuladas, etc. y que así como a lo largo de nuestra historia se han cometido crímenes aberrantes en nombre de Dios, también se cometen infames injusticias en nombre de la ley. Ocurre, claro, que los legalistas suelen serlo y con mayor saña, cuando están en posición de administrarle la ley a otros, pero su obsesión tambalea cuando deben someterse a algunas y suele ocurrir que corren en busca de un abogado, no para que se haga justicia, sino para tratar de “zafar” de ella. 

Para mayor ilustración, valga a modo de ejemplo de legalismo la siguiente situación imaginaria: El señor “A” está cocinando, siguiendo las indicaciones de una receta de cocina de Doña Petrona. Mientras lo hace, va recitando el procedimiento: 

-Tres cucharaditas de sal...
 Ahí su esposa lo interrumpe y le advierte:
 -Ponele solo una, acordate que vienen a cenar “B” y “C” que son hipertensos...
El señor “A” con fastidio responde:
- La receta dice tres y serán tres. Después la comida no sale bien por no seguir las instrucciones al pié de la letra!

Y así... solo siguiendo instrucciones, sin inteligencia y criterio propios, sin escuchar y menospreciando otros criterios, se avecina mas daño que beneficio. Es que el legalista adopta la posición cómoda de la obediencia debida (juega a ser un buen niño), desde donde la responsabilidad es trasladada a otro (el que da las órdenes por un lado, y los que se niegan a obedecerla por otro) mientras que el, aún niño, no es responsable de nada. El es bueno, los otros son malos y los que ordenan saben lo que hacen y deben ser obedecidos y que mejor que sea el quien los represente, porque ahí también está su mísera cuota de poder. Sin embargo, queda una trinchera inviolable: nadie tiene sobre mi, un poder que yo no le haya otorgado.

Planteada la idea de que el problema de tránsito no existe en nuestro medio, cabe entonces abordar otra mirada posible sobre el asunto: existen accidentes en la vía pública, pero la gran mayoría de ellos responden a otras variables que no son las enunciadas por el área oficial, que con su prédica constante logró que la comunidad confiada en la autoridad intelectual -que deberían tener- creyó como verdaderas sin someter a análisis. Una de las causas de accidente es la actitud de falta de respeto y consideración por el otro (no somos cordiales por naturaleza), y eso no se remedia usando casco; la otra causa notable es la impericia o torpeza para conducir, y eso no se remedia ni conociendo ni respetando las leyes. Reflejos, capacidad resolutiva en situaciones imprevistas y complejas, control del contexto, etc. no son condiciones que provea el seguro, ni el carnet, ni el casco, ni la línea amarilla, ni el semáforo, ni las multas. 

La educación, la capacitación, la revalorización del otro, el aprendizaje, etc. son las áreas donde se debería trabajar, si de verdad se pretende reducir la accidentología, aunque la actitud parece indicar que el fin es la mera recaudación. Y las leyes deben tener vedado cualquier tipo de avance sobre la libertad individual. Deben poner borde –para que la vida en sociedad sea posible- a aquellas acciones donde lo que se arriesga es la vida de terceros. Lo otro es solo capricho o negocio. O ambos.